Cuarta Obra: Sueños Rotos

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Sueños Rotos
Directed By Albertaco

GÉNERO: Drama

ELENCO:
Bárbara Goenaga(Marta)
Daniel Brühl(Alejandro)
Pablo Rivero(Miguel)
Nerea Camacho(Ana)
Mercedes Sampietro(Encarnación)
Celso Bugallo(Enrique)
Eduardo Noriega(Gonzalo)
Federico luppi(Fernando)
Ivana Vaquero(Cristina)
Maribel Verdú(Mercedes)
Sergi López(José)
Luisa Martín(Dolores)
Geraldine Chaplin(Monja)

MÚSICA : (Cada tema musical iré aclarando en el argumento donde va intercalado)
“Cigarettes(Russian Red)
“Tajabone”(Ismael Lo BSO Todo sobre mi madre)
BSO Camino de Rafa Arnau & Mario Gosálvez
“End Title”(BSO Revolutionary Road de Thomas Newman)
“Jueves”(La oreja de Van Gogh)
BSO Las horas de Philip Glass


SIPNOSIS:
Encarna decide reunir a sus hijos el día 11 de marzo, día de su cumpleaños, en el pueblo de Madrid donde ella vive, Fuenlabrada. Todos se desatan de sus rutinarias vidas para ese encuentro familiar, y deciden reunirse para ir juntos en el tren que les llevará hasta su madre. Pero lo que no saben es que ese tren cambiará sus vidas para siempre.

ARGUMENTO:
-Basada en hechos reales-
8:00 del día 11 de marzo de 2004
Entre sombras se oye el leve sonido de un despertador, la cámara va recorriendo un pasillo de un domicilio, poco a poco a lo largo de este recorrido por el pasillo de este domicilio se observan habitaciones a ambos lados, solo se pueden observar gracias a una luz que procede de la habitación que hay al final del pasillo, la cámara se acerca a dicha habitación, a la vez que el sonido del despertador se hace más intenso, un sonido de despertador digital con intensos y pausados pitidos. Al final la cámara se adentra en la habitación y se dirige a una cama de matrimonio que hay en ella, en la que se observa la silueta de una mujer de unos sesenta años, poco a poco se acerca la cámara hacia la mano de la mujer, dicha mano se eleva, al par que un suspiro que sale de entre los labios de dicha señora. Esta mano toca el despertador y lo apaga, produciéndose un sonoro silencio. La mujer se levanta de la cama y se pone en pie, solo se le ve a claroscuros, debido a que la persiana está echada y la luz que permite vislumbrar a la mujer procede de las pequeñas aberturas de la persiana echada. La señora tira de la cinta que permite abrir la persiana, a continuación busca con sus pies las zapatillas colocadas al lado de la cama, y se las pone como puede. Se dispone a caminar a través de la habitación y adentrándose en el pasillo, poco iluminado, que le lleva a un salón bastante grande y decorado con armonía. Una vez en el salón se acerca a la persiana que hay delante de ella, conforme ha entrado en la sala, se acerca, tira de la cinta y la eleva, la luz atraviesa los cristales, y acaricia el rostro de la mujer, un rostro que transmite bondad y amabilidad. Luego decide coger el mando que hay encima de la mesa central del salón, una mesa grande, de cristal, con patas de de madera. Ella con el mando en la mano enciende el televisor, desde su posición, sin llegar a sentarse en el sofá que le dificulta el paso hacia el televisor. Poco a poco la pantalla se ilumina y empieza a oírse, ella mira distraída hacia otro lado, intentando buscar algo. Se oye en el televisor:

“…y también tres bombas han explotado en la estación de Atocha, en la vía 2. Ya son numerosos los fallecidos, veremos como van aumentando conforme progresan las tareas de rescate. Parece que estamos ante el mayor atentado terrorista de la historia de España”
La señora, que se llama Encarna, rápidamente despierta de su letargo, y mira el televisor, las imágenes que ve le crean dolor y lo que ha oído le ha preocupado de sobremanera, por el gesto de su cara. Rápidamente corre hacía su habitación, diciendo con cara de gran preocupación:

-No puede ser, no puede ser- Encarna lo dice con gran angustia y se le saltan algunas lágrimas.
Coge el teléfono, y empieza a gritar y a desesperarse, a la vez la cámara se va alejando cada vez más de ella, y una sombra negra cierra la escena.

24 horas antes, 8:00 del día 10 de marzo de 2004

Poco a poco la luz del día ilumina tres ciudades, Valencia, Madrid y Barcelona, se ve el ajetreo de la gente, el movimiento, su día a día, su paseo hasta su zona de trabajo, las tres ciudades rebosan un gran movimiento de gente, gente de todos tipos, de todas las edades, razas, alturas…Primero, bajo un primoroso sol en Barcelona, la cámara se va acercando hacia un hotel del cual no podemos apreciar el nombre, la cámara se adentra en una de las habitaciones del hotel, poco a poco se van vislumbrando dos personas, un chico con una cara muy bella, y bastante fuerte, su rostro refleja armonía y paz y una chica más baja que él de especial fragilidad y dulzura. Ambos se levantan de la cama, se arreglan, se preparan para una salida inminente por la ciudad de Barcelona, una ciudad que refleja su hermosa belleza, en un día tan especial para ellos. Ellos son Alejandro y Marta. A continuación la escena se cierra y es seguida por otra en la que se observa la ciudad de Valencia, hermosamente acariciada por el mar, la escena se centra en un edificio, y la cámara se acerca hacia una de las ventanas de ese edificio, a través de él se ven dos chicos, tumbados semidesnudos en una cama de matrimonio, ambos se despiertan por los primeros rayos de sol que atraviesan las ventanas, ambos se mueven y su miradas se encuentran y se besan con ternura. Uno de ellos es algo rubio tirando a pelirrojo, bastante joven y el otro chico es moreno y de bastante más edad, al menos diez años más que el rubio, son dos chicos guapos, atractivos y con un cuerpo muy bien cuidado. Tras el beso deciden levantarse, uno va detrás del otro en la marcha que les conduce al cuarto de baño, allí ambos se terminan de desnudar, con una ligereza, propia de una gran tranquilidad y aplomo, el rubio llamado Miguel se mete primero en la ducha, y luego el moreno que se llama Gonzalo, este último al entrar en la ducha corre la cortina y el agua empieza sonar. Esta escena es cortada por otro plano, que nos lleva a un Madrid muy iluminado por el sol, pero sombreado por los altos edificios de los barrios céntricos y los agradables árboles, la cámara penetra a través de la ventana de otro edificio, en ella se ve a dos chicas de unos 13 años, dormidas sobre la cama, una de ellas es rubia acastañada, tiene unos ojos preciosos, muy verdosos. Ella acariciada por los rayos del sol, abre los ojos, se acerca a la ventana, y contempla el nuevo día, sus hermosos ojos se quedan mirando a través de la ventana cerrada por un cristal, y estos hermosos ojos brillan con los hermosos rayos del sol. De pronto se aparta de la ventana, se acerca a su amiga tumbada en la cama y la despierta, las dos empiezan una guerra de cojines, totalmente amistosa y cariñosa, ambas corren por la habitación, y se alejan de ella, entrando en el pasillo del domicilio, una mujer de gran ternura aparece delante de ellas y les dice algo que no se oye pero se entiende como un aviso, un hombre al final del pasillo llama a esta mujer que se llama Mercedes, el hombre se llama José, la cámara sigue a Mercedes hacia la cocina donde está su marido José, desayunando, con un periódico entre las manos, las miradas de ambos se encuentran con ternura, sentados esperan a su hija llamada Cristina que es la chica morena y a la amiga de su hija, llamada Ana de pelo rubillo acastañado y ojos hermosamente verdosos. Todos quedan reunidos en la cocina y se funden en un mar de risas, de buena compañía y complicidad.

La escena es seguida por otra en la que se ve a las chicas salir del domicilio familiar, se les ve a las dos en disposición de ir al colegio, ambas se entretienen en una tienda de ropa, y se dicen:
-Mira que vestido te podrías poner para Álvaro-dice Cristina riéndose de su amiga Ana.
-Ja, ja, ja-dice Ana con ironía.
Ana se queda mirando el escaparate de la tienda, con los ojos muy fijos en el vestido que hay al otro lado del cristal, un vestido azul, muy hermoso. Se queda casi como enamorada de él, con los ojos muy fijos en él. Su amiga Cristina la despierta de su letargo y le señala el reloj, como símbolo de que pueden llegar tarde. Ambas corren hacia el colegio, Ana sigue envuelta en un sueño, que no sabemos si es por el vestido o por impresionar al chico que le gusta, Álvaro.

La escena se cierra y es seguida por otra en la que se ve a los dos chicos, Gonzalo y Miguel, caminando por las calles de Valencia, besándose continuamente, agarrados de las manos, caminan, se divierten, se entretienen, y se besan, bajo una luz hermosa y que refleja vida.

Esta escena es seguida por otra en la que se observa a Marta y Alejandro viendo los principales monumentos de Barcelona y adentrándose en sus calles y sus rincones. Ambos se miran con complicidad, con cariño, Alejandro le dirige unas palabras a Marta que no se pueden distinguir, tan solo se observa que él la mira con fuerza a los ojos y la abraza con cariño. A continuación él se pone a hacer tonterías que hacen que Marta se ría agradablemente, se les ve poco a poco alejarse entre la zona tan maravillosa de Gaudí en Barcelona.(Todo esto desde la primera escena con Alejandro y Marta va acompañado del tema musical “Cigarettes” de Russian Red, enlace)

A continuación se observa una escena en que ya ha caído la tarde, pueden ser sobre las 18:00, y se observa a los dos jóvenes enamorados, Gonzalo y Miguel, la cámara se centra en ellos, y se observa como salen de un portal, un portal amplio y muy limpio:
-¿A dónde vamos ahora?-pregunta Miguel con una inocencia infantil.
-Creo que voy a ir a despedirme de mi padre- dice convencido Gonzalo
-Venga, pues vamos no quiero que se nos haga muy de noche para estar por la carretera-dice con aprobación Miguel
-Vamos, anda, no seas tan mandón-dice risueñamente Gonzalo.
Los dos empiezan a pelearse, es una pelea cariñosa, que refleja mucho amor y ternura. La escena se cierra con un alejamiento hacia los dos chicos y se vuelve abrir, con los dos chicos, con sus respectivas maletas, tocando al portero de un edificio, la puerta se abre y ambos se miran pero no cruzan palabra, ascienden las escaleras, hasta el segundo piso y ven una puerta que presenta la letra D en su parte superior y está medio entornada, se acercan a través del estrecho pero cuidado pasillo hacia la puerta y la mueven y ambos penetran en el interior con paso sigiloso.
-Papá, ¿Dónde estás?-dice con ternura Gonzalo
-Aquí hijo, pasad, pasad aquí, al salón-se oye la voz cansada del padre de Gonzalo, llamado Fernando, desde el salón.
Los dos(Miguel y Gonzalo) comienzan a andar y atraviesan el pasillo, pasando la diversas habitaciones, sin duda propias de un piso renovado y nuevo, pero con una decoración propia de una persona de generaciones anteriores, al finalizar el pasillo, abren la puerta del salón, medio entornada y observan a Fernando sentado en su sillón delante del televisor, mirando un programa de animales, Gonzalo avanza hacia su padre y Miguel se queda parado detrás de él, guardando una distancia, como si esperase su turno.
-Papá, ¿Cómo estás?-dice con preocupación Gonzalo al ver el deteriorado estado físico de su padre.
-Hijo estoy bien, no te preocupes-dice Fernando con voz cansada, pero propia de una persona que mantiene la cordura.
-Mira papá, quiero presentarte a alguien-dice Gonzalo con alegría y indicándole a su padre que esa persona está detrás de él.
-¿Quién?-dice Fernando moviendo el sillón un poco y doblando la cabeza para poder verlo mejor.
-Papá, es mi amigo Miguel, está viviendo conmigo en Madrid-dice Gonzalo señalando a Miguel.
-Hijo, siempre con amigos, pero nunca te buscas una buena chavala, se te va a pasar el arroz-dice preocupado Fernando a su hijo Gonzalo.
Gonzalo y Miguel se miran con complicidad ante el comentario de Fernando y se ríen.
-Bueno papá, nos tenemos que ir, que tengo aparcado el coche en doble fila, y solo he venido para ver como estabas-dice Gonzalo convencido.
-Pero antes de irte hijo, llévate algún mantel de tu madre, ya sé que no está bien tener cosas de los muertos, pero tú le sacarás más partido que yo-dice Fernando.
-Está bien papá, pero prométeme que llamarás a la tía Laura, para que venga de vez en cuando-dice Gonzalo con preocupación.
-Está bien, hijo, está bien y date prisa que te van a poner una buena multa-dice Fernando quitándole preocupación al asunto.

Gonzalo y Miguel se despiden de Fernando, con un beso Gonzalo y un apretón de mano Miguel, pasan por la cómoda del pasillo, Gonzalo abre un cajón de la cómoda y coge un mantel perfectamente doblado pero sucio por el polvo, un mantel blanco con tonos ocres y algunos motivos decorativos.
Los dos se pierden al final del pasillo, mientras Fernando desde su sillón observa como avanza su hijo, lo observa con ternura, pero a la vez con tristeza, porque sabe como su hijo lo aprecia y le duele verlo sufrir.

La escena da paso a otra en la que se observa a los dos chicos salir del portal, meter sus maletas en el maletero del coche. Ambos finalmente penetran en el coche, en la parte delantera y el coche comienza a moverse y empieza alejarse.
Después aparece otra escena en la que se observa a Marta y Alejandro esperando delante de una puerta de una residencia de ancianos, una residencia católica cuidada por monjas, ambos esperan con impaciencia, la puerta es abierta por una monja de considerable edad:
-Buenas tardes, ¿Qué desean?-pregunta la monja.
-Queríamos ver a una interna llamada Dolores-dice Marta con timidez.
-Pasen, por favor-dice la monja con aprobación.
La monja les lleva hasta una habitación para que estén tranquilos, una habitación situada en el ala este de la residencia.
-Esperen aquí por favor, enseguida estará aquí-dice la monja con aprobación.
Marta afirma con la cabeza, a continuación los dos se miran con preocupación.
-¿Qué te pasa cariño?-pregunta Alejandro.
-Tengo miedo de cómo puede estar-dice Marta nerviosa.
-Cariño, te dije que si no estabas segura no debías hacerlo, aunque sea tu tía-dice Alejandro con mucho fundamento.
-Quiero hacerlo, pero tengo miedo-dice Marta preocupada.
-No te preocupes, todo saldrá bien-dice Alejandro abrazando a Marta con ternura.

En ese momento se mueve la puerta y aparece una mujer de unos cincuenta años con un andador, una mujer con una cara envuelta en la tristeza y con la mirada perdida. La mujer mira a su alrededor y se siente perdida, desorientada, fruto de los infartos cerebrales que padece, que también le ocasionan un pérdida de memoria. De pronto fija su mirada en Marta.
-¿Marta eres tú?-dice tiernamente Dolores.
-Si tita soy yo-dice Marta casi llorando.
En ese momento Marta se acerca a su tía y se funde en un abrazo con ella, las dos lloran, se quieren, la distancia les ha hecho sufrir. Alejandro también padece ese dolor, y decide irse de la habitación, para dejar a tía y sobrina tranquilas. Sale al pasillo central, y se sienta en un banco y se limpia una lágrima que recorre su mejilla derecha, decide sentarse y esperar.
La espera se hace interminable, Alejandro mira el reloj, una y otra vez, y finalmente la puerta de la habitación se abre.
-Cariño, ven mi tía quiere conocerte-dice Marta a Alejandro, invitándole a entrar en la habitación, de nuevo.
Alejandro se acerca y entra en la habitación.
-Tienes razón, que chico más guapo-dice Dolores alegremente.
-Gracias-dice agradecido Alejandro.
Alejandro se acerca a Dolores y le da un beso en la mejilla derecha.
-Bueno tía, nos tenemos que ir- dice Marta.
-No por favor, no os vayáis-dice casi llorando Dolores.
-No tenemos que ir tía-dice Marta entristecida.

En ese momento se abre la puerta y aparece la monja del principio, momento en el cual Dolores rompe a llorar y es sujeta del brazo por la monja que intenta convencerla y la vez consolarla.
-Adiós tía-dice Marta muy entristecida.
Marta sale de la habitación junto a Alejandro, mientras escucha los dolorosos lamentos de su tía, llorando desoladamente.
Alejandro antes de salir por la puerta central de la residencia, abraza fuertemente a Marta, que llora desoladamente.
-No te preocupes, siempre estaré contigo-dice Alejandro intentando tranquilizarla.
-Gracias cariño, muchas gracias-dice Marta con las mejillas enrojecidas y mojadas por las lágrimas.

Los dos esperan en la puerta de la residencia con sus maletas, cogen un taxi, y se ve como atraviesan toda Barcelona, las zonas más emblemáticas, con un cielo casi oscurecido, la ciudad poco a poco se ilumina, se ve la cotidianidad de la gente, la hermosura de esta bella ciudad. Esta escena desciende en otra en la que se ve a los dos, Alejandro y Marta, en un autobús que les va llevando desde Barcelona a Madrid, un viaje de luces y oscuridad, y de mucha tristeza, Marta apoya su cabeza en el cristal, mirando fijamente a través de él, como si pudiera encontrar la puerta a un mundo mejor, Alejandro mira para otro lado, con la mirada perdida e intentando esquivar la tristeza que le inunda.
(Este último párrafo acompañado del tema musical “Tajabone” de Ismael Lo de la BSO Todo sobre mi madre, enlace)

En la siguiente escena se ve a Enrique, padre de Pablo, Ana, Alejandro y exmarido de Encarna, espera impaciente en el salón la llegada de sus hijos, tiene la mesa preparada, para todos ellos y sus respectivos acompañantes. Primero llega Ana, su hija de 13 años, y besa a su padre en la mejilla, él se siente muy feliz por el cariño que le ofrece su hija menor.
Ana coge una silla del salón y la acerca a la pared, al lado de una ventana de gran tamaño, ella mira a través de la ventana, con sus ojos brillantes y muy verdes, fijos en la gente que pasa por la calle.
El timbre no tarda en sonar.
-Papá, papá, abre que es Miguel-dice Ana muy contenta.
-Voy hija, voy-dice Enrique riéndose.
Enrique se acerca hasta la puerta de entrada al domicilio, y le da al botón del fono que permite abrir la puerta principal del edificio.
El timbre de arriba suena al poco tiempo y Ana abre la puerta.
-¡Hermano!-dice Ana muy contenta y tirándose a su cuello para darle un beso.
Miguel entra acompañado de su novio Gonzalo, él cual también le da un beso a Ana. Miguel le da un beso en la mejilla a su padre.
-Papá, me ha dicho Alejandro que no los esperemos para cenar, que llegarán tarde-dice Miguel.
-De acuerdo hijo, pero pasad, pasad no os quedéis aquí-dice Enrique muy hospitalario.
Todos se sientan a cenar y conversan sobre Encarna, sobre el tiempo y diversos temas de actualidad, la pequeña mira con ternura y gratitud a su hermano y se siente feliz, habla durante toda la cena, queriendo saber sobre la vida de su hermano Miguel.

Más tarde cuando están todos acostados en sus respectivas camas, debido a que todos han decidido quedarse a dormir en la casa de Enrique, porque todos partirán mañana temprano para ir en el tren que les llevará a Fuenlabrada, suena un sonido de llaves y la puerta de la casa se abre, son Alejandro y Marta, Ana se despierta rápidamente por el sonido de las llaves y va en busca de su hermano, para darle un beso.
-¡Hermanito!, ¡Qué bien que estés aquí!-dice Ana muy contenta y con un tono de voz bajo para intentar no despertar a los que duermen en la casa.
-¿Y papá? ¿Y Miguel? ¿Ya están acostados?-pregunta Alejandro con curiosidad.
-Si hermano, estaban todos muy cansados-dice Ana con inocencia.
Ana besa también a Marta en la mejilla, ella los invita a pasar al salón, donde se quedan conversando los tres sentados en el sofá, Enrique desde la oscuridad los observa con ternura.

6:00 del día 11 de marzo de 2004
Todos se levantan de las camas, cada uno de la suya, con los ojos pegados por el sueño, se arreglan, se visten, desayunan y parten para ir andando a la estación de Atocha que no queda lejos del domicilio familiar.(Este párrafo bajo la BSO de Camino de Rafa Arnau y Mario Gosálvez, hasta el segundo 40, enlace)

Una vez en la estación de tren de Atocha, esperan junto a las vías del tren, Enrique junto a su hija Ana, Miguel y Gonzalo han ido por los billetes del tren, y Alejandro y Marta han ido por bebidas.
-Papá, ¿Por qué no vienes con nosotros a ver a mamá?-pregunta Ana interesada.
-Cariño, es mejor que no vaya, tu madre y yo no nos llevamos bien-dice Enrique entristecido.
-Mira que eres cabezón papá- dice Ana risueña y dándole un beso a su padre en la mejilla.
En ese momento vienen Alejandro, Marta, Gonzalo y Miguel de los respectivos lugares en donde estaban.
-¿Nos vamos?-dice Gonzalo riéndose.
-Si vámonos, que se nos escapa el tren-dice Ana muy contenta y mirando el reloj de la estación que marca las 7:25.
En ese momento todos se despiden de Enrique y se disponen a empezar a subir al tren 21431, vía 2.

A continuación se ve como todos esperan sentados en diversos asientos del tren para que salga rumbo a su destino, también se ve como Enrique se va alejando de la estación. (Todo esto, hasta el final ocurre en presencia de otras personas(extras) que cogen el tren)

Todos esperan, en ese momento Alejandro mira su reloj que marca las 7.37. De pronto oyen una explosión, el fuego inunda todo, Alejandro corre por su hermana, a la vez que coge de la mano a Marta. Por otro lado Gonzalo intenta proteger a su novio Miguel de la explosión, todo se ve envuelto en una brutal espiral de fuego, algo indescriptible, con mucha fuerza, todo se paraliza, y se ve como Alejandro intenta reanimar a Marta, el dolor le abate, llora desconsoladamente, su hermana Ana grita desesperada, sufre, llora. Al mismo tiempo en otra zona del tren se observa como Miguel se levanta como puede, dañado en una pierna, intenta levantarse para salvar la vida, decide dejar a su novio Gonzalo tirado en la vía del tren, se arrastra como puede, sudando y sangrando y llorando desconsolado. Imágenes de sufrimiento, dolor, sangre. Se observa a Enrique corriendo a por sus hijos, se observa la escena del principio en la que Encarna se da cuenta de la noticia y corre desesperada a llamar para saber de sus hijos. Todo se llena de eterno sufrimiento, el dolor. La gente llora desconsoladamente. Sudor, sangre, lágrimas invaden las escenas. Todo es un mar de dolor. Finalmente, poco a poco todo se empieza a ver desde el cielo, desde lo alto todo el dolor. Y la escena se funde en negro(Todo este párrafo bajo el tema musical “End Title” de BSO Revolutionary Road de Thomas Newman enlace)

A continuación se abre una escena, en la que se observa a miles de manifestantes, entonces Alejandro completamente abatido se acerca a un pequeño escenario de madera colocado para la ocasión y coge el micrófono que hay.
-Ayer fue un día manchado para toda la humanidad. Todos sufrimos la perdida de personas valiosas para nosotros. Hoy estamos reunidos, amigos y enemigos, personas de diversas razas, etnias, gustos. Todos por un solo motivo. Estamos aquí para luchar contra el terrorismo. Cualquiera puede sufrir sus causas y queremos vivir, ¡Queremos vivir!. Vamos hacerlo por todas esas personas, porque Todos íbamos en ese tren-dice Alejandro entre lágrimas y con un dolor inmenso.

Todo ello es contemplado por Miguel, Enrique, Encarna, Ana y demás amigos y otras personas que derraman lágrimas por esas personas.
Después todos comienzan una manifestación de gran lucha personal, lloran, sufren, quieren gritar el dolor que llevan dentro, quieren pedir una justificación que jamás tendrán , quieren un ¿Por qué?. Se observan imágenes de manifestaciones de todos lados del planeta, diversas formas de solidaridad con las víctimas, diversos acontecimientos del planeta en honor a este terrible atentado, la escena es cerrada por los gritos de Alejandro que lucha contra esta injusticia y la cercana mirada de sus seres más queridos que piden entre lágrimas recuperar la vida.
(Este párrafo bajo el tema musical “Jueves” de la Oreja de Van Gogh enlace)

Epílogo:
El jueves 11 de marzo de 2004 fue un día triste para toda la humanidad. 191 personas murieron y 1.857 resultaron heridas. Fue un día de luto en todo el mundo, el planeta entero se solidarizó con las víctimas. Esta obra está dedicada a todas aquellas personas que iban en ese tren y en especial a las que perdieron la vida.
Los títulos de crédito son acompañados de la BSO de las Horas de Philip Glass. (enlace)

DETALLES DEL DIRECTOR:

  • La obra indaga en el sufrimiento de aquellas personas que perdieron la vida en ese tren.
  • Los personajes son completamente ficticios, pero la historia está basada en hechos reales.
  • No he querido aventurarme en ideas políticas, ni en averiguar quiénes fueron los verdugos, lo único que he querido es acercarme al sufrimiento de las víctimas.
  • La he escrito desde el respeto y espero no haber molestado a nadie.
  • Solo espero que la admiréis y la disfrutéis.

6 comentarios:

Jose Barriga dijo...

Emotivo recorrido por los sitios hermosos de España así como por los sentimientos, recuerdos y pensamiento de sus personajes. Aunque la historia se levanta sobre un hecho trágico, “Sueños Rotos” es sencilla, tierna y dulce. Felicidades y éxitos.

Xavier Vidal dijo...

Auguro nominaciones a mejor reparto y banda sonora. Albertaco vuelve a mostrar su cinefilia y amor al cine español con un relato al principio triste, luego dulce, y finalmente impactante. Mucha suerte!

Jorgee dijo...

Que elenco... muy bien Albertaco... Una obra dura y bien hecha... Me gustó el personaje de Daniel Bruhl... nominación en puerta?... Felicidades!

George dijo...

Lo más impactante y emocionante no es el momento del accidente. Lo más emocionante son las horas anteriores a este, donde sus personajes viven, respiran, aman, y sufren. Pequeña-Gran Sorpresa

Mariano Masci dijo...

Un reparto acertadísimo ejecutando las últimas, presentes y futuras horas, de personajes angustiados, felices o eufóricos, pero sobretodo: vivos. ¡Felicidades por esta sensible y personal obra!

Alvaro dijo...

"Sueños rotos"nos muestra la historia detrás de una tragedia, la humanidad y la barbarie...Estoy seguro de que este drama obtendrá nás de una nominación.

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