Quinta obra: Ninfa

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Ninfa
Directed By José Barriga

Genero: Drama

Elenco:
Kristin Scott Thomas (Angela Norrington)
Max von Sydow (Bernard Norrington)
Vanessa Redgrave (Emma Norrington)
Jean-Baptiste Maunier (Pierre Neuville)
Marina Hands (Margot Quinn)
Brenda Blethyn (Mrs Butler)
Arta Dobroshi (Isabela Norrington)
Benoît Magimel (Alex Norrington)
Lynn Redgrave (Consuela)
Aurélien Recoing (Jean Franco Baptiste)


Temas Musicales:

“Adagio in G minor” de Albinoni
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Sinopsis: Ninfa cuenta la historia de Angela (Kristin Scott Thomas), una mujer de la alta sociedad, que sufre traumas existenciales luego de la muerte de su esposo Bernard (Max von Sydow).

Argumento:


- “Señora Ángela, el joven Alex y su hermana le esperan en la terraza” dice Consuela, la mujer septuagenaria, que se encarga de las labores domesticas de la casona. Ángela le da la espalda mientras observa fijamente el enorme ventanal situado frente a ella, son casi las seis de la tarde y la tormenta aun no cesa, un alarmante sentido de oscuridad emulando un suave crepúsculo se apodera de la zona desde tempranas horas del mediodía. Ángela, como es de esperar viste un largo vestido negro, su cabello recogido deja a perplejidad, un rostro, inerte de expresiones angustiosas, entre ellas la repentina muerte de su marido.

- “En un momento bajo, Consuela” dice Ángela, seguidamente coloca sobre sus manos unos guantes cortos de cuero negro. Consuela permanece por un instante detrás, parada, mirándola y examinando visualmente la habitación, asegurándose de que todo este bien. Luego de unos segundos, la mujer se retira de la habitación.

Ángela al sentir que Consuela ya no esta, gira su rostro, y postra, esta vez, su mirada en el jardín. Un majestuoso terreno de césped verde primaveral, un campo abierto que se pierde en el horizonte del panorama de una pequeña ciudad, cubierta por pretensiones del tiempo y del clima, de una niebla cegadora y melancólica. Sobre el jardín solo se levanta un árbol situado al frente de la esquinera del césped donde crece vigorosamente la “Dichondra”, una par de figuras ortodoxas de escayola son visibles sobre la niebla.

Sobre un amplio parquet rojizo se sitúa la terraza, amplia y bien ventilada. Una vista maravillosa que ahora se oculta tras la blanca neblina, es el plato que roba la atención de Isabela y Alex, quienes parados se abrazan el uno al otro, y observan el lento movimiento de la niebla. Isabela llora y reposa su cabeza sobre el hombro de su hermano, quien es notablemente más alto que ella. La imagen permanece estática en un plano general a espaldas de Isabela y Alex, Ángela llega a la terraza por la izquierda, se acerca hasta sus hijos y los mira fijamente por algunos segundos. Ángela permanece en silencio, Isabela se desprende de los brazos de su hermano y abraza fuertemente a su madre, Ángela le responde el gesto y la rodea con la fuerza de sus brazos, las lágrimas son inevitables, Alex se acerca hasta ellas y las abraza muy fuerte. Así permanecen por algunos segundos.

En esa misma posición Ángela dice:
- “Ya es hora”.

Los tres se separan, Isabela sale de la terraza, mientras su madre y su hermano abrazados le siguen tras de ella. La toma permanece aun fija en el plano general de la Terraza, ahora desolada por completo. Se observa el lento movimiento de la niebla sobre el jardín. Todo permanece en silencio, una ráfaga de viento se hace presente y se escuchan el movimiento de algunas hojas y ramas, a un costado del plano levemente se empieza a visualizar la copa del árbol que se levanta sobre el jardín.

Fuera del edificio un numeroso grupo de personas aguardan la llegada del difunto, la mayoría de ellos visten trajes oscuros. La primera dama del estado se encuentra entre la multitud, el resto son simplemente integrantes de las familias mas importantes de la ciudad, un grupo de burgueses y amigos de los Norrington, que pretenden brindar el sentido pésame a Ángela y sus hijos por la muerte de Bernard. Los carros fúnebres comienzan a llegar, y se estacionan frente al viejo edificio, los amigos de Bernard sujetan el ataúd a sus hombros, y entran lentamente, Ángela baja de uno de los autos junto a sus hijos, Emma (hermana del difunto) quien llego en otro de los carros fúnebres, saluda a la multitud presente. Ángela camina hasta la entrada y abraza a su amiga (Margot) quien le dice algunas palabras al oído, allí voltea y se encuentra con el resto de sus amigas.

Ya dentro del crematorio, el silencio en la sala de espera, perturba los pensamientos de Ángela. Isabela saca de su pequeño bolso, un clínex, se lo da a su madre y está seca sus lágrimas y limpia modestamente su nariz. Alex las observa, en completo silencio sin ni siquiera parpadear, desde una de las esquinas de la sala, sentado, inmutado, en completa quietud, tratando de controlarse, de no caer destrozado en el llanto. Las mira fijamente, Isabela le mira también, sus miradas se encuentran de manera intimidante, y justo en ese preciso momento, se escucha un fuerte estruendo que proviene de otra habitación, Ángela se exalta con el ruido que irrumpe el silencio, mira a sus hijos y Alex sin flaquear rompe en llanto. El fuerte ruido atesora el hecho de que el proceso de cremación ha comenzado.

El ataúd de madera se mueve lentamente adentrándose en las llamas que contiene el horno crematorio. El operario es un joven asiático muy lánguido, y es la única persona –viva- presente en la habitación. Finalmente se observa como el ataúd se pierde visiblemente entre la incandescencia de las llamas del horno y se consume por completo.

Sobre fondo negro y sin ninguna clase de sonido, el titulo: “NINFA”.

- “Prométeme que estarás bien mamá Prométemelo”, dice Isabela, tomando de las manos a su madre.
- “Vete tranquila, tu tía me acompañara en las tardes, estaré muy bien” contesta Ángela.

Ya han pasado varios días desde la cremación, Isabel y Alex se despiden de su madre, para retornar a la ciudad y seguir con sus vidas, sus parejas y sus estudios. Parados en la entrada principal de la casona, y con maleta en manos, los hijos se despiden de su madre.

- “Ya las cuentas bancarias de papá están a tu nombre, hable con el banco, no habrá ningún problema en que dispongas de ese dinero, es tuyo, te pertenece” dicen Alex, mientras toca suavemente la mejilla de su madre, está agarra la mano de su hijo y la besa con fuerza.

- “Mi Alex, siempre preocupándote por el mas mínimo detalle, vete tranquilo que estaré bien” contesta Ángela. El taxi ya en la entrada, espera a los jóvenes. Estos se despiden una vez más de su madre e introducen las maletas en la cajuela y se marchan.

Ángela observa desaparecer el taxi en la calle desolada, aun cubierta por la neblina fría y fresca de la mañana. Gira y cierra la puerta, camina por la sala principal, muy espaciosa y reconfortable, con grandes cuadros abstractos sobre las altas y blancas paredes, desnudos de mármol adornan las esquinas. Ángela sigue caminando en línea recta, como un soldado sigue su batallón en marcha. El fuerte ruido de sus pasos perturba la tranquilada de Consuela en la cocina. Ángela camina apresuradamente y se detiene casi al llegar a la puerta que da absceso al jardín. Allí observa fijamente sobre el mueble egipcio de madera oscura, un cofre blanco de cerámica brillante, que contiene las cenizas de su esposo.

Ella solo mira fijamente el objeto, esté, luce rígido, frío y muy lúcido, la vida de su marido se resume en solo unos gramos, en pequeños granos de cenizas, en un mínimo espacio. Tantos años vividos, tantas experiencias y sentimientos compartidos, tantas momentos, palabras, caricias, toda una vida cabe en ese pequeño espacio. Por un momento se siente perdida y tal vez imperfecta. Pero su fijación se ve interrumpida, al girar su rostro hacia el jardín y percatar que el árbol que tanto cuida con devoción ha desaparecido por la magia y el poder de la niebla. Ella sabe que esta aun allí, su corazón lo presiente, aun escucha las ramas chocar unas con otras, aun percibe su olor distintivo a metros de distancia, pero visualmente ha desaparecido, se presenta ausente.

Ángela maneja la camioneta que su esposo le regalo el diciembre pasado, una Lang Rover blanca de asientos negros. Margot le acompaña, juntas hablan sobre la reunión de esa noche en la casona, Margot expresa su inconformidad por la presencia de Emma (nuera de Ángela) y le dice a está, que es mejor no dejar que Emma se entrometa en su casa, Ángela le escucha sin perder la concentración en la carretera.

- “Ella solo quiere acompañarme, trata de que no me sienta tan sola, además es la hermana de Bernard, tiene todo el derecho de visitarme cuando quiera” dice Ángela.

- “Pero si estas bien, mírate, luces muy risueña. Todos pensaban que te destrozarías, pero yo me decía. No. Ángela, la gran Ángela, saldrá adelante, superara la muerte de Bernanrd y seguirá viviendo, y mírate, tenia toda la razón” dice Margot. Esta no contesta, solo arquea sus labios en una dulce pero incompleta sonrisa.

El grupo de mujeres que emulan estilos y tendencias victorianas se encuentran en la sala principal, son cinco en total: Ángela, su amiga Margot, Emma, Mrs Butler (la primera dama del estado) y Loretta la mujer del banquero. Consuela sirve los entremeses y el vino.

- “Querida Ángela, cuando te dije que estaba cansada de historias trilladas sobre amoríos en la segunda guerra mundial, y pedí tu recomendación sobre un libro diferente, fresco y sutil, no me imagine que esté seria tan crudo y prosaico” dice Mrs Butler.

Margot ríe disimuladamente, tapando su expresión con la copa de vino, en su mano derecha.

Ángela contesta:

- “La Historia del Ojo, es una oda maravillosa a la intensidad, al deseo. Era el libro preferido de mi marido, siempre decía que la historia de Simone se asemejaba al espíritu oculto de muchas mujeres hoy vistas en la sociedad y su deseo recóndito, furtivo de sentir placer o sentir algo que las haga despertar.”

- “Pero querida La Historia del Ojo es vulgar y ordinaria” dice Mrs Butler.

- “El libro debe ser visto desde el punto artístico, tras ese erotismo se esconde una verdadera maestría. Es una pena que no te haya gustado” contesta Ángela

- “Bueno se podría decir que fue una experiencia diferente” contesta Mrs Butler, sonriéndole de manera no tan natural y un poco sarcástica.

Ya es muy tarde, aun las mujeres charlan en la sala, sobre los nuevos libros publicados en la editorial, los proyectos de la subasta de noche buena y el terrible clima que atormenta el pueblo. El timbre principal suena, Ángela extrañada se pregunta quien podrá ser, Consuela cruza la cocina, luego la sala y camina hasta el portón de la casona. Por unos minutos no sucede nada, Ángela sigue conversando. Consuela finalmente se acerca y le dice a Ángela, al oído, que hay un joven que le espera en el estudio. Ángela se escusa con las invitadas y se dirige con mucha curiosidad hasta el estudio.

Ángela llega hasta el estudio, se para frente a las puertas corredizas, por un momento permanece inerte, hasta que, fija sus manos en cada uno de los picaportes, y con cierta fuerza, abre las puertas.

En el estudio hay un joven rubio de piel muy blanca sentado frente al escritorio. Esté gira y la mira, Ángela se pregunta quien podrá ser. El joven viste con un pantalón marrón y una camisa blanca, “Viste de manera muy ordinaria para estas zonas”, piensa Ángela. El joven se levanta y se presenta:

- “Soy Pierre Neuville”.

Tal vez tenga unos 16 o 17 años, su vestimenta discrepa totalmente de los rasgos de su cara, que son muy finos y bien parecidos.

- “Porque vienes a estas horas de la noche, ¿Qué deseas?” pregunta Ángela.

- “La Señora que me recibió me pidió que pasara, yo solo quiero hablar con Bernard, Bernard Norrington”, contesta el joven.

Ángela lo mira, lo examina con su mirada una vez mas, camina hasta sentarse en el escritorio, allí, lo tiene frente a ella.

- “Bernard no esta” le contesta.

- “Tal vez podría esperarlo” pregunta el joven.

- “Imposible, el no vendrá. ¿Qué necesitas hablar con mi marido?” dice ella.

- “Es algo personal” contesta el joven.

Ángela le mira a los ojos, hay algo familiar que aun no puede identificar en él. El joven luce intranquilo, pero aun así permanece inmóvil sentado frente a ella. Frotando nerviosamente sus manos, una contra otra. Hace frío, llueve un poco afuera como es de costumbre.

- “Mi marido murió hace días, es por ello que no podrá recibirte” dice Ángela, con voz muy suave.

El joven luce impactado con la noticia, permanece en silencio. Mientras observa a Ángela, sacar un cigarro de la gaveta del escritorio, Ángela no le mira a los ojos, parece nerviosa, mordisquea brevemente sus labios carnosos.

El silencio es interrumpido por las palabras del joven:
- “Vengo desde lejos señora. Me dijeron que aquí vive mi padre”

Ángela, permanece inerte, luego le mira rápidamente a los ojos, ya no mordisquea sus labios. El cigarro, ya encendido, reposa entre los dedos de su mano derecha, sobre el escritorio.

- “¿Tu Padre?” pregunta.

- “Si mi padre, Bernard Norrington dijeron que aquí vive el” contesta el joven.

Ángela es invadida por las dudas y los nervios. Consuela interrumpe la conversación, adentrándose en el estudio.

- “Señora Ángela, sirvo ya el cordero” dice Consuela

- “No Consuela, despídeme de todas, diles que no las puedo atender, que me perdonen pero no podré seguir con la reunión. Dile a Margot que me espere” dice Ángela.

A Consuela esto le parece realmente extraño y antinatural, aun así obedece las ordenes. Sale nuevamente del estudio.

- “¿Quién te dijo que mi marido es tu padre?” pregunta Ángela

- “Mi madre” contesta el joven

- “¿Tu madre?, ¿Cómo se llama?” dice Ángela

- “Bernarda. Yo solo quería ver a mi padre, ya hace mas de tres meses que no se pasa por la casa” contesta.

El nombre no le es familiar, a Ángela, aun el desconcierto la atormenta. Esto podría ser un vil chantaje, de una familia de escasos recursos, por querer algo de los vienes de mi esposo, piensa Ángela. Pero por otra parte, podría ser verdad, podría Bernard, su marido haberla engañado todos estos años, haberle ocultado este secreto. Ahora lo entiende muy bien, el joven posee los mismos rasgos expresivos de su marido, su color de piel, sus ojos claros, su boca es casi idéntica.

- “Tu ya habías visto a Bernard” pregunta Ángela

- “Si, el siempre va a mi casa, me visita regularmente, pero desde hace tres meses no ha vuelto, mi madre necesita de su ayuda económica, y yo necesito verle.” Contesta el joven.

- “Mi marido y tu madre…” pregunta Ángela con muchas dudas en su mente. Pensando que tal vez su esposo tendría un amorío fuera de su hogar

- “No en lo absoluto, el solo me visitaba a mi”. Contesta el joven.

- “¿Que edad tienes?” pregunta Ángela

- “15” contesta el joven

- “Eres muy joven, pensé que eras mayor” dice Ángela.

Ángela indaga en silencio por un instante, fuma un poco, y le mira con una expresión fría y escrupulosa. Comprende ahora los supuestos viajes de negocio de su marido. Aun con muchas dudas, se da cuenta de que el joven es idéntico a su esposo, esto la atormenta aun más. Un hijo. Bernard tenia un hijo de otra mujer, y ella nunca se entero, hasta ahora. ¿Por qué Bernard no le comentaría sobre él?, ella no se molestaría en lo absoluto, ella era consiente de los problemas que sufrió su matrimonio hace muchos años, tal vez lo pudo haber entendido, pero, por que oculto su marido un hijo, algo tan grande como un ser viviente. Indaga progresivamente mientras fuma y observa al joven.

- “Mira Pierre, ¿Así es que te llamas?” dice Ángela

- “Si” contesta el joven.

- “Mi marido esta muerto, aun no se si lo que me dices es verdad” dice Ángela. Mientras saca dinero de la gaveta y le entrega a Pierre.

- “Toma esto, dáselo a tu madre y vuelve luego. Yo creo que luego podremos hablar, con mas tranquilidad” dice Ángela.

El joven toma el dinero con mucha pena, pero lo toma. Y sale del estudio sin despedirse. Ángela permanece sentada, saca otro cigarro y lo fuma en medio de la tenue luz.

- “Porque Bernard, que entupido fuiste” piensa en voz alta.

La toma es estática, aun es de noche, la acción transcurre en la habitación de Ángela. Se observa a Margot sentada sobre la enorme cama, a oscuras, se escucha la fuerte tormenta golpear los ventanales, Ángela esta arrodillada sobre la alfombra, y fuma. Con lágrimas en sus ojos y un nudo en la garganta, dice:

- “Sabes que es extraña esta situación, toda mi vida he estado junto a Bernard. El representaba mi sustento, se podría decir que el movía mi vida. Ahora con su ausencia, han aparecidos miedos que creí haber olvidado. Antes que ahora, nunca llegue a pensar o dudar de mi destino, sabia que junto a Bernard todo estaría bien. Ahora ha nacido en mí un interés por cuestionarme que he hecho todos estos años, que ha sido de mí. En estos momentos siento que puedo recaer, el dolor por la perdida de mi esposo, no es el principal ni el gran dolor que atormenta mi alma. Me siento vacía, digamos ¿Qué mujer de mi clase no se puede sentir vacía? Antes la verdadera dicha de vivir la compartía con mi marido, ahora solo queda este vacío, lleno de valores falsos y mezquinos. Me parece increíble que tuviera que pasar tanto tiempo y vivir tantas cosas para darme cuenta en la mujer en que me he convertido. La dama de alta sociedad, la casta esposa del dueño de los bancos del pueblo. Son solo un copulo de ideas y sentimientos falsos. Mi vida se desprende de cualquier real interés, y no se que hacer.”

Margot en medio de la oscuridad solo la escucha, se identifica con las palabras de Ángela lo que produce que sea imposible dar respuesta a tal discurso. Ángela continúa hablando:

- “Aquello que me hacia semejante a otras mujeres de familia, ha sido destruido, extinto. Yo era como ellas, a pesar de mis defectos era una de ellas. La ausencia de Bernard altero el orden de las cosas dentro de mi mundo, con él no pensaba tanto, y ahora es inevitable no hacerlo. ¿Que sucederá conmigo?, ¿viviere con mi otra yo que no se asemeja a lo que ahora soy o pretendo para mi?,”

Horas mas tarde, Consuela entra en la habitación principal, esta muy oscura. Se percata que la luz del baño esta encendida. Coloca sobre un mueble de madera una tasa de porcelana negra. Y dice en voz alta:

- “Señora, Ángela, aquí le dejo el té que me pidió. Me retiro por hoy, que pase buenas noches”. Ángela no responde, Consuela se retira de la habitación.

Ángela minutos después sale del baño, no enciende la luz de la habitación, su cuerpo es visible gracias a los rayos de la fuerte tormenta. Tiene una bata de seda negra. Camina hasta la mesa de noche y enciende una de las lámparas de la cama, la luz es débil y pálida. Allí visualiza en una pequeña mesa que hay en la habitación, el té que Consuela le dejo. Camina y lo toma en sus manos, camina hasta un mueble blanco que esta frente al ventanal, se quita la bata y completamente desnuda se acuesta sobre el. Su cabello cae sobre sus hombros, su piel es blanca y su busto modesto. Hipnotizada, mirando la lluvia y los rayos. Comienza a humedecer sus dedos en el té. Se percata de que esta tibio casi muy caliente. Y comienza a frotar sus pezones con sus dedos húmedos. Poco a poco la intensidad es mas notoria, vuelve a humedecerlos con el té y vuelve a mojarse los pezones ya muy endurecidos. La incandescencia de los rayos de la tormenta delinea delicadamente su esbelta figura. Ángela cierra sus ojos y con su mano derecha comienza a masturbarse, con un ritmo un poco acelerado. Así permanece por algunos minutos. Con su mano izquierda sigue tocando sus pezones. Luego para de moverse, abre sus ojos y comienza a tocar con sus dedos, sus labios recesos. Tras unos segundos, los humedece con su lengua mientras su mano se desliza hasta el abdomen, y comienza a masajear delicadamente, la toma solo enfoca su rostro, y mientras masajea su abdomen hay una expresión de dolor físico alternada en sus parpados y ojos.

Se observa a oscuras el hermoso jardín, aun cubierto por la niebla. Se ve el tallo del árbol que se levanta sobre la grama. Y poco a poco se empieza a visualizar sobre el movimiento lento y sigiloso de la neblina algunas ramas verdes, envueltas por las sombras y la oscuridad de la noche.

Ya han pasado dos meses, desde la muerte de Bernard. Ángela ha decidido ocupar su tiempo, así no decaer en crueles pensamientos que atiborran una horrenda realidad. En la casona, planea y organiza la ceremonia benéfica de noche buena, una subasta en nombres de las empresas de su marido para ayudar a los damnificados del pueblo. Emma se encarga de los últimos detalles, y propone realizar la subasta en la misma casa de Ángela, debido a su amplitud y comodidad, Ángela acepta sin ningún inconveniente.

En la sala principal Emma conversa con Ángela, mientras beben un té frío.

Emma dice:

- “Todo debe estar impecable ese día, debes demostrarle a todos, que ahora tu retomaras las actividades benéficas que planeaba mi querido Bernard. El era tan bondadoso… (Suspira) mi hermano dejo una huella de decencia, moral y honestidad en el pueblo.”


Ángela parece no prestar atención a las palabras de su nuera, su mirada se postra en un pato azul de porcelana, un objeto que decora la pequeña mesa junto al mueble. Emma al descubrir que sus palabras no captan la atención de Ángela, dice mirándole a los ojos

- ” ¿Querida, me escuchas?”

Ángela sigue mirando el objeto, y muy silenciosamente dice:

- “¿Tu tienes recuerdos de tu infancia?”

Ángela gira y mira a Emma a los ojos, está se inquieta por la pregunta y dice

- “¿a que se debe esa pregunta?”

Ángela permanece en silencio. Emma examina con su vista el rostro de Ángela, luego mira su cuello y termina en sus manos, allí observa como esta tiene notablemente sucias las uñas, ¿es eso tierra tal vez? (se pregunta internamente).

El silencio es suspendido por las palabras de Ángela.

- “El único recuerdo que tengo de mi infancia y que parece hacerse cada vez mas claro, es, el de un viaje que hice con mi padre en tren. No recuerdo el destino, pero recuerdo que estaba sentada junto a la ventana, mi padre siempre me sentaba junto a la ventana, para así poder ver el paisaje. Tendría unos 4 o tal vez 5 años. (Pausa) Luego de largas horas de viaje llegaba la noche, y aun seguía observando el paisaje por la ventana, era preciosa esa sensación, ni las palabras de mi padre, ni el fuerte sonido del tren producían que mi concentración se interrumpiera. Me sentaba allí y por largas horas mientras todos dormían, observa, observaba y pensaba, (pausa, Ángela traga saliva) recuerdo que para aquella época una melodía siempre se reproducía en mi mente, era una canción que escuche cantar a mi abuela y en ese momento, mientras visualizaba el paisaje nocturno la canción comenzaba a reproducirse en mi cabeza. Actualmente no recuerdo cual era esa canción, cada vez que pienso en ese momento, cada vez que llegan a mí esas imágenes una melodía diferente se reproduce, pero ninguna se asemeja exactamente a la melodía que de pequeña tanto escuchaba.”

Emma se siente perdida y confusa al escuchar las palabras de Ángela, respira hondo y dice

- “Pues. Yo el único recuerdo que tengo de mi infancia es cuando mi padre trabajaba en los campos, y yo jugaba junto a Bernard en el lago”

En su cara se empieza a divisar una sonrisa, mientras sigue diciendo:

- “una vez papá, nos castigo muy fuerte, porque dejamos salir los caballos del establo”

Ángela sin dejar que Emma culmine la conversación, se levanta y camina hasta el jardín. Emma ya en silencio, le observa muy confusa, gira y observa que Consuela también observa a Ángela en el jardín. Sus miradas se encuentran y Consuela dice:

- “Ha estado muy extraña últimamente, la muerte del señor Bernard, que en paz descanse la ha golpeado por completo.”

Ángela se acerca hasta Emma y se sienta junto a ella. Consuela dice casi susurrando:

- ”Esta semana ha salido varias veces en la noche, sin decir a donde,yo creo que va a la colina, a llorar, (silencio) ella no soporta que la vean afligida. La pobre señora esta muy mal.”

Emma solo escucha, permanece en silencio, mientras gira su cabeza y observa el jardín, donde Ángela camina y mira las estatuas de escayola.

Son las 3 A.m., Alex duerme en su cuarto junto a otro hombre de su misma edad. El teléfono repica una y otra vez, al parecer duermen tan profundo que ninguno contesta.

Diez minutos después, repica por primera vez (esa noche) el teléfono en el piso de Isabela. No hay nadie en el apartamento. Solo se escucha el fuerte sonido de los repiques en medio de la oscuridad de la pequeña sala.

Ya a las 3:40 A.m. vuelve a repicar el teléfono en casa de Alex, su pareja se despierta y contesta. Un par de segundos después, despierta a su compañero le dice:

- “Es para ti, es urgente”

Pierre enciende la lámpara sobre la mesa de noche y toma la bocina de manos de su pareja, dice:

- “Si, diga.”

Del otro lado de la línea, esta Emma.

Emma habla con su sobrino desde su teléfono móvil, fuera de un gran edificio. Ella dice

- “A tu madre la ha detenido la policía, es importante que te vengas ahora mismo”

- “Pero que ha pasado, que sucede. Que ha hecho mi madre”

- “No lo se, aun no he hablado con el abogado, solo se que la policía irrumpió la casona a la 1:30 de la madrugada y se la llevaron a la comisaría, estoy aquí pero no me dejan pasar ni me dan información, debo esperar a que amanezca”

Pierre permanece en silencio, confundido y muy asustado.

Emma:

- “Vente ahora mismo, busca a Isabela y vente. Ya”

Alex coloca la bocina en la mesa de noche, parece estar en Shock. Mira al hombre que esta a su lado y dice lenta y pausadamente:

- “A mi madre le ha pasado algo”.

Emma sujeta con su mano derecha una sombrilla azul y se refugia bajo esta de la lluvia. La noche es muy fría, la niebla y la tormenta impide la completa visibilidad de las calles. Aguarda sola frente a la comisaría.

Consuela y Margot esperan en la casona, sentadas una frente a la otra, aguardando la llamada de Emma con noticias de Ángela, Consuela tiene el presentimiento de que algo horrible acaba de ocurrir.

Isabela y Pierre atraviesan en un taxi el túnel principal que da acceso al pueblo, el túnel es amplio y oscuro, un par de reflectores emiten una luz naranja muy tenue que delinea minuciosamente los rostros de los hermanos en la oscuridad de la madrugada, gracias a los efectos de la velocidad del automóvil. Isabela duerme, reposando su cara en el hombro de su hermano, esté mira con preocupación el asiento del copiloto donde esta sentado Víctor, su pareja, quien es notablemente mayor que el. La neblina se levanta unos 30 centímetros sobre el pavimento del túnel, la toma ahora es estática y se observa el automóvil perderse entre la niebla al cabo de algunos segundos.

Es de madrugada, solo se escucha el cantar de los grillos, en una plano general de visualiza con dificultad el jardín de la casona, frío y muy húmedo a tempranas horas de la mañana. Aunque aun esta muy oscuro, el verdor de la grama es notable y brillante. La copa del árbol es visible al cabo de algunos segundos, cuando la neblina en pleno movimiento despoja a esté de su blancura segadora. Ahora se visualiza (enfoca) una de las estatuas del jardín, “La Beatricce” grisácea y de gran tamaño, no tan corriente como para pasar desapercibida pero no tan bella como para captar por completo la atención del mas vil observador. luego se va “La Ninfa Acostada”, la “escayola” parece ya “cerco” debido a su deterioro, aun así es la estatua que llama mas la atención del jardín, la preferida de Bernard aunque Ángela siempre le disgustara la idea de tener una escultura cuya base emulara una tumba del siglo XV. La imagen es de una mujer cuasi desnuda, solo una corto trozo de tela cubre su sexo, dejando a perplejidad su pecho y su belleza femenina. Esta casi acostada, extendiendo sus caderas y sus piernas sobre la base, ya muy poseída por la grama que promete con el tiempo consumir por completo la escultura. Durante los segundos de esta toma, solo se visualiza de manera estática cada una de las esculturas acompañadas del canto de los insectos nocturnos.

Ya ha amanecido, Emma se encuentra en la sala de espera de la comisaría, sentada junto a Isabela, Alex y Víctor. La preocupación, el cansancio y el horror, son las sensaciones que reproducen los rostros de Isabela y Alex. Emma mira de reojo a Víctor, con una expresión de tedio muy incomoda. Todos aguardan allí sentados esperando conocer el motivo de la detención de Ángela. En sus mentes, las interrogantes sobre lo sucedido, pero siempre ensalzadas, a la certeza de la inocencia de Ángela. “¿Algún problema financieros con los Bancos de la familia?, ¿Impuestos o deudas vencidas?, ¿Tal vez, algo referente al licor?”, piensa Alex.

El silencio es interrumpido cuando Emma con voz muy grave dice:

- “Ayer estuvimos toda la mañana y parte de la tarde en la casona, finiquitando los últimos detalles de la subasta benéfica, luego me retire. En la noche recibo la llamada de Consuela informándome que tres oficiales irrumpieron la casona con una orden de detención para Ángela, pedí un taxi y vine a la comisaría, como ya saben, no pude conseguir ninguna información.”

Apunta con la mano a Alex (esta sentado frente a ella junto a Victor)

- “En ese momento fue que te llame pero contesto…..(silencio incomodo) tu amigo”

Víctor muy incomodo, se levanta del asiento de espera, y camina hasta uno de los costados de la sala, donde hay una maquina de Café Express. Alex aprovechando la ausencia de Víctor, dice en voz muy baja mirando a su tía:

- “Tía por favor, un poco mas de prudencia”


- “Como se te ocurre traerlo. Aquí. Al pueblo. A la boca del lobo.”


- “Tía no es el momento ni el lugar para discutir esto…”

La conversación se interrumpe, cuando se abre la puerta que da acceso al interior de la comisaría, y sale Jean Franco Baptiste, el abogado de la familia. Alex se levanta del asiento, saluda con un apretón de manos a Jean Franco, Isabela y Emma aguardan en los asientos a la espera de la información.


Jean Franco:
- “No esta nada fácil Alex”

Alex:
- “Que sucede, porque esta presa mi madre, de que se le acusa”


- “Ayer a tempranas horas de la mañana se hizo una denuncia contra tu madre”

Un largo e incomodo silencio, la mirada de espanto de Jean Franco es producto de una secuela de una noticia muy grabe.

Jean Franco:
- “A tu madre se le acusa de intento de violación a un menor de edad”

Alex en shock y muy pálido mira boquiabierto a Jean Franco, Isabela y Emma muy desconcertadas pierden el norte, Isabela toma la mano de su tía con mucha fuerza.

Jean Franco:
- “He hablado con Ángela, esta realmente muy mal.”

Isabela en voz alta:
- “Quien le acusa de algo así”

Jean Franco la mira se acerca a ella y dice:
- “un tal Pierre Neuville, un joven de 15 años de edad, afirma que tu madre le dio una suma de dinero a cambio de….”

Isabela rompe en llanto sin que Franco termine de dictar la noticia.



Alex se acerca y dice:
- “Que podemos hacer, mi madre es inocente, tenemos que sacarla de aquí”

Jean Franco:
- “Presumo, por los antecedentes familiares del joven Neuville y por su condición económica, que se trata de un vil fraude. Por los momentos esperemos a que se presente el joven y su madre para poder entablar algún tipo de contacto económico, con la condición de que se retire la denuncia, es la única forma de solucionar esta situación, de lo contrario Ángela podría pasar el resto de sus días en la cárcel”

Emma:
- “Que desgracia”

Alex:
- “Podemos ver a mi madre”

Jean Franco:
- “Por los momentos, no. Aunque en pocas horas será leída la carta de denuncia, delante del denunciante y de Ángela, en una sala privada. Hare lo posible para que puedan asistir como observadores. Por los momentos me retiro, debo hablar con el juez, el cual conozco muy bien”

Alex:
- “Muchas gracias Jean Franco, tienes que hacer lo posible y lo imposible por sacar a mi madre de esta situación, tu y yo sabemos que es inocente, es injusto todo lo que le esta sucediendo”

Jean Franco:
- “Por supuesto que tu madre es inocente, hace años tu madre hizo algo generoso por mi, ahora debo hacer esto por ustedes, es mi forma de saldar esa deuda.”

Luego de un apretón de manos Jean Franco se despide de Isabela y Emma, posteriormente se retira del sitio.

Afuera llueve con mucha fuerza, Emma hace un par de llamadas percatándose de que aun la noticia no se sepa entre la comunidad. Alex muy confundido entra a la sala en donde se leerá la denuncia delante del Juez. Isabela parece la más destrozada por la noticia, sus ojos muy rojos dejan a perplejidad el sufrimiento que en ese momento padece, marcado por unas profundas ojeras. Alex se sienta junto a Isabela en la primera fila, el la posterior se sienta Emma. Víctor espera fuera de la sala. Por los momentos no hay mas nadie en la sala, el silencio los aguarda a la espera del comienzo de la sección. Un par de minutos mas tarde, dos oficiales entran por una pequeña puerta al frente de la sala. Miran a los observadores, y se percatan de que todo este en orden. De nuevo se abre la pequeña puerta y un oficial trae a Ángela esposada. Isabela se levanta del asiento debido al impacto emocional.

Isabela rompiendo en llanto:
- “Mami..,”

Ángela los mira con mucha angustia, se controla de llorar, aunque parece muy confundida. Viste un pantalón negro de seda y una camisa verde oscura. Su cabello esta desordenado, sus labios están más que resecos desde la perspectiva de sus hijos. No ha dormido nada, sus ojeras son casi punzantes. Se nota que esta muy asustada, su labio superior tiembla regularmente.

El oficial la sienta en una de las mesas que se encuentra frente al escritorio del Juez. Inmediatamente entra de la puerta principal, una mujer muy mayor, junto a ella Pierre. Caminan rápidamente guiados por otro oficial, se sientan en la otra mesa frente al Juez. Alex mira con detenimiento al joven, de manera muy frívola. Pierre se nota asustado e intranquilo. En ningún momento voltea a mirar a los presentes.

El juez entra, todos se ponen de pie y realizan los pasos típicos de esta clase de actos legales.

Jean Franco entra y se sienta junto a Ángela. Un árbitro presente en la sala. Lee un documento:

- “La Acusada es Ángela Norrington, la denunciante es Marina Neuville. Quien acusa a la señora Norrington de intentar violar a su hijo, menor de edad, llamado Pierre Neuville”

Juez:
- “De pie la acusada”

Ángela se pone de pie muy nerviosa.

Juez:
- “¿Como se declara la acusada?”

Hay un ligero silencio, se enfoca los rostros de Isabela y Alex.

Ángela:
- “Inocente”

Juez:
- “Puede sentarse”

Ángela se sienta, girando su cabeza hasta mirar fijamente a Pierre. Esté luce muy pálido. Su madre mira a Ángela con una expresión de odio y recelo.

Arbitro:
- “Procederé a leer detenidamente el acta de denuncia, donde se plasman las palabras del joven Pierre Neuvill”

El árbitro toma una carpeta, la abre y comienza a leer. Todos en la sala le escuchan muy atentamente.

Arbitro:

- “Al juzgado: Marina Neuville. Mayor de edad, soltera, de profesión indefinida. Con vivienda en las afueras del pueblo vereda 45, comparezco ante este juzgado el 22 de diciembre de 1999, y expongo de las mismas palabras de mi hijo Pierre Neuville: (liguera pausa) Asistí hace algunos meses a la casa de la familia Norrington, en busca mi padre Bernard Norrington.”

Emma tiembla de la impresión, las lágrimas empiezan a brotar de los ojos de Alex, aunque permanecen casi inmóviles escuchando, las lágrimas están presentes, y se deslizan fácilmente por la cara de cada uno de ellos. El impacto por lo que es escucha altera un poco a los observadores

Arbitro:
- “Allí fui recibido por su esposa, Ángela. Quien me informo del actual estado de mi padre: el murió días antes de mi visita. La señora Norrington lucia muy confundida, me pidió que me retirara de su casa. Regrese un par de semanas después. Necesitaba el dinero que mi padre me aportaba para los gastos de mis estudios. Hable por teléfono con la señora Ángela. Esta me propuso que nos encontráramos en la antigua oficina de mi padre, en el Banco del centro del pueblo. Todo esto para no levantar sospechas, ella no quería que nadie se enterara de mi existencia. Asistí a la hora y el día indicado, allí me propicio de una suma de dinero, y del pacto de un próximo encuentro en ese mismo sitio. Acudía cada dos semanas al Banco, siempre a horas de la noche, según las exigencias de la señora Ángela. El banco estaba completamente solo, entrábamos por la puerta trasera, y poco a poco los encuentros se hicieron más incómodos. Se sentaba frente a mí y me miraba por varios minutos, en completo silencio. En varias ocasiones me dijo que me parecía mucho a mi padre. Un día me incito a fumar un cigarro que saco de su cartera, yo no quise hacerlo, pero ella me presiono con la amenaza de no entregarme el dinero correspondiente. Tome el cigarro y lo fume. Para mi fue verdaderamente incomodo, ella solo me observaba mientras fumaba. Yo tosía y volvía a fumar, ella se levanto y fue al baño, minutos después salió de este, completamente desnuda, con una soga de cuero negro en sus manos. Yo muy asustado corrí hasta la puerta para escapar, pero estaba cerrada y la llave la tenia Ángela en su cartera. La mire muy asustado y esta me dijo que no tuviera miedo, que no me pegaría, que la soga negra era para que yo le pegara a ella. Yo muy confundido observe su abdomen lleno de moretones y rasgaduras que parecían cortadas muy largas pero no profundas. Ella estaba muy extraña, su mirada me daba miedo, extendió su mano y me dio la soga negra, se sentó sobre el escritorio, abrió sus piernas apuntando su vagina hacia mi, posteriormente me pidió que la golpeara sobre las piernas, de lo contrario no recibiría el dinero. Con esta amenaza y muy asustado, procedí a hacerlo, estaba muy confundido, pero lo hice. Luego se vistió y me abrió la puerta, Salí corriendo del lugar con mucho miedo. Pasaron cuatro semanas, era evidente que no quería volver a verla. Recibí la llamada de Ángela en mi casa, diciéndome que me entregaría una gran parte del dinero de mi padre, que me correspondía al igual que sus otros hijos. Acudí al banco muy asustado. La vi parada bajo la lluvia frente a la puerta trasera. Me dijo que subiéramos a la oficina, allí estaba el dinero. Le dije que entraría con la condición de que no cerrara con seguro las puertas, ella accedió. Subimos y encendió un cigarro, esta vez no me pidió que fumara. Saco de la gaveta del escritorio un maletín, lleno de dinero, me pregunto si lo quería, yo asentí, me dijo que era mío, pero si hacia una ultima cosa por ella. Confundido y asustado. Le dije que no volvería a golpearla. Ella se acerco rápidamente a mí, bajo el cierre de mi pantalón e introdujo mi pene en su boca, yo la levante con mucha fuerza y la tire al piso. Corrí hasta la puerta baje las escalera, ella venia tras de mi y me alcanzo, me agarro con fuerza, me giro y me dijo: Bernard hazme de nuevo tuya, vamos golpéame, muérdeme, quiero que vuelvas a probar el sabor de mis heridas. Estaba muy asustado, me llamaba por el nombre de mi padre, su fuerza era superior a la mía, rasgo mi camisa, y empezó a lamer mi pecho, mientras golpeaba y tocaba con fuerza mi sexo. Me dolía bastante, ofrecí resistencia y escape, corrí por la calle sin camisa, la tormenta propicio una fuerte pulmonía, allí fue cuando decidí contarle todo a mi madre.”

Isabela tiembla y Alex llora destrozado. Emma solo mira al árbitro muy impactada. Ángela luce intacta, muy seria, con una expresión muy dura y fría.

Isabela no se contiene y grita:

- “Mentira. Mi madre no haría esas cosas. Malditos”

El juez ordena que callen a la joven. Y pide que se retiren los observadores. Él hablara con las partes en privado.

En la casona la puerta principal se abre, Emma y sus sobrinos entran con mucha prisa, Consuela se levanta y saluda formalmente, pero ninguno le responde, Emma con grana agilidad sube al cuarto principal, Isabela va al estudio y Alex directo al baño en donde hace algunas llamadas telefónicas desde su móvil. Víctor saluda y se sienta en la sala principal. Margot y Consuela no entienden lo sucedido. Margot decide ir inmediatamente a la estación policial. Se despide de Consuela y sale a gran velocidad en su automóvil.

Emma inspecciona el cuarto de Ángela. Algo indescriptible la incita a examinar cuidadosamente las pertenencias de Ángela, en busca de algo -¿Qué?- pueda solventar la terrible duda que atormenta su mente. Primero revisa el closet, luego las mesas de noche, y posteriormente los muebles antiguos. En su mente las mil y una dudas sobre la verdad, una verdad que puede ser clara y pura, o por el contrario, una verdad que pudiera ensuciarlo todo, mancharlo todo como el estiércol ensucia las cristalinas aguas del otoño. Su reputación, la imagen de la familia intocable de la alta sociedad, podría verse interrumpida por la polémica.

Finalmente entra al baño y observa un bolso rojo de gamuza italiana. Lo abre cuidadosamente y observa una pequeña navaja, dos correas de cuero muy gruesas junto a una pequeña bolsa trasparente. Realmente confusa Emma toma la bolsa la abre y se percata de que en ella hay un mechón de cabellos blancos. Emma levanta su mirada, y observa el reflejo de su cuerpo en el espejo del baño. Callada, solo piensa.

Ángela habla con Margot desde una pequeña sala de visitas.

Ángela:
- “No quise hablar con mis hijos ni con Emma.”

Margot:
- “Lo intuí, los vi un poco confusos y molestos en la casona.”

Margot, mira a Ángela fijamente a sus ojos, toma aire y dice:
- “Es cierto de lo que se te acusa. Hable con Jean Franco por teléfono y me puso al tanto de todo.”

Ángela:
- “Es falso Margot, tu tienes que creerme, tu más que nadie debes creerme. Yo seria incapaz de hacerle algo a un niño como ese, y menos esos actos tan vergonzosos y cuestionables.”

Margot la mira en silencio, tratando de formular su siguiente frase, hay algo en su mirada, algo extraño que no permite que crea en Ángela.


Margot:
- “Tu y Bernard siempre habían sido una pareja muy unida, ¿verdad?”

Ángela
- “¿A que viene esa pregunta?”

Margot:
- “Tenían últimamente relaciones sexuales”

Ángela muy confundida permanece en silencio, mirándola a los ojos, es incomoda la situación, Margot prosigue

Margot:
- “Ángela lo siento. No puedo creer en ti”

Ángela
- “Tu. Mi mejor amiga, y no crees en mi palabra. Prefieres creerle a un…”

Margot interrumpe a Ángela y dice

- “Ángela, yo era amante de Bernard”

Ángela se asombra y baja su rostro, mira a la mesa en donde reposa sus brazos. Levanta la cabeza nuevamente, la mira muy asustada y dice

Ángela:
- “¿Mi marido me engañaba contigo?”

Margot:
- “¡Si!”

Ángela tras un liguero silencio, dice:

- “Hija de puta, (respira muy fuerte), eres una verdadera hija de puta. (Silencio de algunos segundos). Tu. Mi mejor amiga y me traicionaste con mi propio marido. Cabrona eres una maldita furcia barata”

Ángela se levanta muy furiosa y avisa al oficial que la visita ha terminado, Margot inmediatamente la detiene tomándola de los brazos, la mira muy cerca de sus ojos y dice:

Margot
- “Bernard también me golpeaba y me marcaba mientras teníamos sexo.”

Ángela permanece en shock mirándola y escuchándola.

Margot
- “Es evidente que tu esposo era un enfermo sexual, y nosotras sus mujeres, fuimos más enfermas que él, al seguirle el jueguito. Mientras teníamos relaciones sexuales, golpeaba y amarraba mis piernas con correas gruesas, el me escupía al rostro, mientras me penetraba. Mordía con mucha fuerza mis pezones al punto de sangrar. Una vez con la punta metálica de su bolígrafo rasgo fuertemente mi pierna izquierda, yo gritaba pero nadie me escuchaba y lamia la sangre que brotaba de mi herida. Soportaba una y otra vez esa misma experiencia. Porque me volví adicta. Si Ángela ahora soy adicta. Solo deseo satisfacer la necesidad que Bernard introdujo en mi.”

Ángela respira con dificulta, empieza a sudar, en pocos segundos comienza a temblar.

Margot
- “Me volví como el. Como tu .Lo que le hiciste a ese niño demuestra que eres como Bernard y como yo. Estamos enfermas Ángela. tu eres culpable de haber intentado violar a un niño. Por Dios Ángela ¿Por qué a un niño?”

Ángela gira asustada y llama al oficial. Margot interrumpe y dice:

Margot:
- “¿El niño es realmente hijo de Bernard, verdad?, ¿se parece a él?”

Ángela mientras es esposada por le oficial, la mira en silencio.

Margot:
- “Ahora comprendo. Creías que el era Bernrad. ¿Verdad? (silencio) Que entupida fuiste”


El oficial retira a Ángela de la sala. Margot permanece muy intranquila casi temblando. Toma su cartera, su bufanda negra y sus lentes oscuros. Camina hasta la salida.

Desde el cuarto de huéspedes Isabela y Alex hablan en voz baja:

Alex:
- “¿Pero, y si es culpable?”

- “Imposible Alex, debemos creer en nuestra madre. Como puedes creer que ella sea una enferma sexual y violadora de niños”

- “estaba muy rara en el juzgado. Planteémonos la situación, si mi madre es realmente culpable de esa acusación. ¿Qué podríamos hacer por ella?”

- “No Alex, ella es inocente y haremos lo posible para sacarla de la cárcel”

- “Estoy seguro que Jean Franco lo lograra, pero luego de sacarla de allí, ¿Qué sucederá con ella?”

Isabela permanece pensativa en silencio.

Alex
- “Los rumores y los chismes vuelan como el viento en este pueblo, ahora mismo se deben estar entablando conversaciones sobre mi presencia y mi condición sexual, y peor aun se debe comentar el motivo de Víctor en el pueblo, todos saben como soy, pero el hecho de traer a mi pareja les da mas alimento que comer”

Isabela:
- “Lo de Victor y tu no es importante en este momento Alex. (Silencio) Si mi madre fuese culpable, creo que tendríamos que llevárnosla del pueblo por un tiempo, terapia psicológica tal vez”

Alex:
- “¿Llevarnos a nuestra madre?, imposible, ¿A donde?, ella no puede estar sola, y yo no la puedo tener, no en este momento y tu menos, con tus estudios y tu trabajo.”

Isabela
- “Alex. Mi madre necesita de nuestra ayuda, por los momentos tenemos que creer en su inocencia”

Ángela observa por la pequeña ventana de la celda, la oscuridad y la lluvia del exterior. Naturalmente ya es de noche. Tiene mucho frío. Sentada sobre la cama, mira y suspira mientras recuerda y ordena sus ideas.

El teléfono repica en horas de la madrugada en la casona. Emma quien se quedo a dormir esa noche, corre a contestarlo.

Emma:
- “Halo, si diga”

Jean Franco:
- “Señora Emma, buenas noticias. Hemos logrado un acuerdo con el demandante. A cambio de una fuerte suma de dinero, el y su madre retiraran la denuncia. He hablado con le juez y he logrado que emita la carta de liberación ahora mismo, con el fin de no levantar sospechas en el pueblo por lo sucedido, si sale de la cárcel de noche, es posible que nadie se entere.”

Emma, muy excitada:
- “Excelentes noticias mi querido Jean Franco”

Jean Franco:
- “Ahora mismo Ángela se dirige a la casona en un taxi”

Emma:
- “estupendo, es muy importante que nadie se entere de lo sucedido mi querido Jean Franco. Ruego y pido por tu prudencia y discreción”

Jean Franco:
- “Este tranquila señora Emma, en unos días el asunto quedara olvidado y todo retornara a la normalidad”

Emma
- “De nuevo mil gracias Jean Franco, eres un gran abogado. Saluda de mi parte a tu madre”

Jean Franco
- “Con todo el gusto Sra. Emma”

Emma cuelga el teléfono, y corre a dar la noticia a sus sobrinos. Estos muy emocionados se exaltan y corren a la entrada principal, a la espera de su madre.

Ángela se despierta muy temprano, mira el reloj (5:02 AM). Se levanta de la cama, se coloca una bata de seda blanca. Sale de su habitación, camina por el pasillo y baja las escaleras. Se percata de que nadie más este despierto. Camina por la sala principal y se acerca hasta el cofre que contiene las cenizas de su marido. Le mira con dulzura y entre suspiros dice

Ángela
- “Mi amado Bernard, fuiste un mujeriego, pero estuviste a mi lado”

Con lágrimas en sus ojos, voltea y mira el tenue crepúsculo amarillento que acontece en el exterior. Sale al jardín caminando descalza. Camina jardín adentro, de pronto la neblina la consume por completo. Solo puede observar la blancura de la niebla y solo puede sentir el frío turbador producto de un clima indomable.

Alex:
- “Despierta madre”

Ángela abre los ojos y visualiza a sus hijos.

Ángela:
- “¿Qué sucede?”

Isabela:
- “Te desmayaste en el jardín. No has dormido bien ni comido nada”

Alex roza los cabellos de su madre

Alex:
- “Debes ponerte buena de nuevo mamá, come y duerme un poco”

Jean Franco visita la casona para hablar con Ángela. Es de noche y Víctor, Alex y su hermana salieron al centro del pueblo. Emma se encuentra en su apartamento culminando los detalles de la subasta. Es el día libre de Consuela. Ángela recibe al abogado en el estudio de Bernard. Luego de un emotivo saludo se sientan en el mueble cercano al escritorio.

Jean Franco:
- “Es evidente que Pierre volverá con su madre a joder tu existencia. Ya le dimos una buena parte de la herencia de Bernard y ahora querrán más.”

Ángela:
- “Realmente ahora el dinero no me interesa.”

Jean Franco:
- “Comprendo, pero no podemos permitir que parte de las acciones de los negocios y del banco sean ahora de esa mujer rudimentaria. Considero que debemos tomar una seria decisión. Debemos pasar todos tus bienes que antes eran de tu marido, a nombre de tu nuera Emma. Así ella puede administrar todo adecuadamente, e imposibilitar otro posible chantaje por parte de la familia Neuville.”

Ángela muy pensativa decide firmar los papeles que amerite el trámite. En esos momentos el dinero y todos los vienes no le interesan, su lucha interna es mas importante que una lucha monetaria futura.

Jean Franco se acerca al oído de Ángela y pregunta

Jean Franco:
- “¿Es verdad eso que dicen, es verdad que te gusta que te golpeen?, en el Colegio cuando te visitaba por las noches y nos divertíamos nunca me pediste que hiciera esas cosas.”

Ángela se separa de él. Un poco asustada

Ángela:
- “Que te has creído insolente”

Jean franco
- “No me insultes, además yo te saque de la cárcel, podría volverte a encerrarte en ella Ahora que Bernard no esta, tu y yo podríamos vernos regularmente.”

Jean Franco la sujeta de los hombros e intenta besarla. Ángela forcejea y lo golpea a la cara. Esto enfurece a Jean Franco, posteriormente golpea muy fuerte a Ángela en el rostro. Ángela grita pero nadie la escucha. Jean Franco rasga la camisa de Angela con rapidez y agilidad, pero se detiene inmóvil al observar las rasgaduras y heridas que tiene Ángela en el abdomen. La mira a los ojos. Ángela comienza a llorar y sale corriendo pidiendo ayuda.

En un plano general se observa a Ángela salir de la casona y correr por el jardín a oscuras semidesnuda. Jean Franco la sigue y la atrapa y la tira sobre la grama. Baja sus pantalones y comienza a penetrarla. La neblina los cubre por segundos. Luego se vuelven a visualizar. Ángela inmóvil sobre la grama es violada por Jean Franco, en medio de las dos esculturas de escayola, a su derecha “La Ninfa Acostada” y tras de ellos, la copa del único árbol sobre el jardín. Jean Franco sobre Angela, ejerce movimientos muy bruscos, así como algunos golpes que este le propicia sobre su cara. Jean Franco tras eyacular se levanta, sube sus pantalones y sale caminando del plano inerte. Ángela pocos segundos después se levanta y camina muy despacio hasta la casona.

Al siguiente día, Ángela despierte y decide permanecer en silencio, al contar lo sucedido podría saberse todo con respecto a su secreto. Emma esta en el despacho trabajando en la subasta y en firmar documentos sobre los negocios de la familia. Ángela baja corriendo muy enojada hasta la sala y le grita a Consuela.

Ángela:
¿Consuela, donde esta el bolso rojo que tenia en el baño?

Consuela asustada dice



- “No se señora, ni se cual es. Recuerde que usted no permite que entren a limpiar en su habitación.”

La conversación se ve interrumpida por las palabras de Emma que llega caminando a la sala.

Emma:
- “Yo lo vote querida”

Ángela le mira muy enojada. Emma mira a Ángela, y observa los oscuros moretones en su rostro, debajo de su ojo derecho y sobre el labio inferior de su boca.

Emma:
- “¿Qué te paso?”.

Ángela:
- “Me caí”

Emma cuestiona en su mente la respuesta de Ángela.

Ángela:
- “Eso era mío ¿Por qué lo votaste?”

Emma:
- “Después de lo sucedido, esas cosas no deberían estar en esta casa”

Ángela se acerca hasta Emma y la sujeta de los brazos

Ángela:
- “Devuélvemelo”

Emma le grita:
- “No. Esta casa ahora esta a mi nombre y yo decido que debe haber en ella.”

Ángela le da una cachetada muy fuerte.

Ángela:
- “Perra, devuélveme mi bolso”

Emma le responde el golpe, con otro en la cara de Ángela

Emma
- “Eres una entupida psicópata. Has deshonrado el apellido de tu esposo. El pueblo ya comienza a rumorar sobre tu indeseable actitud, estas loca. Ojala te hubieras muerto tu y no Bernard”

Ángela la empuja muy fuerte y Emma cae al piso. Ángela corre hasta el lugar donde esta el cofre con las cenizas de su esposo. Al llegar allí se percata de la ausencia de esté.
Ángela muy furiosa, corre hasta la sala y observa a Emma tratando de recuperar el equilibrio. La toma de nuevo de los brazos y grita

Ángela:
- “¿Dónde esta Bernard?, ¿que has hecho con él?”

Emma:
- “En el Panteón familiar, donde debió estar siempre”

Ángela
- “Devuélveme a Bernard, perra. (entre lagrimas) El es mío es lo único que tengo”

Emma muy furiosa vuelve a golpear a Ángela en la cara y esta cae al piso. Ángela se levanta muy rápido, una furia interna la motiva a golpear fuertemente a Emma. Esta grita en busca de ayuda, Consuela trata de detenerlas…

La imagen es alterada, y se muestra en una toma fija, el interior de un tren en movimiento.

La toma refleja la ventana del mismo y se observa miles de paisajes, pasar por todo el recorrido. El pequeño brazo de una niña es visible en la parte inferior derecha de la toma. El sonido de los motores es trasmutado por la sonata “Adagio in G Minor” de Albinoni. Es de noche, primero altas montañas de observan pasar, luego un pequeño pueblo pesquero, luego grandes sectores de cultivos, extensos panoramas que se pierden en el firmamento, grupos de caballos y luego de ganado, posteriormente una llanura inmensa bajo una noche estrellada. Allí todo se vuelve ignotito. No se percibe de quien es el pequeño brazo, ni se escucha las voces de las personas del interior del tren. La toma dura aproximadamente seis minutos. Durante todo el recorrido, la escena parece la incrustación de un clip de otra historia completamente diferente a la antes contada. El tren comienza a detenerse cuando se empieza a divisar a lo lejos un establo ardiendo, varios caballos quemándose corren y tratan de escapar de las llamas. Unos caen casi calcinados en el intento, pero otros se acercan demasiado hasta el tren. Incluso un caballo se acerca con mucha velocidad hasta la ventanilla, galopa, cada vez mas cerca, rodeado de las llamas que se extienden por todo su pelaje. El caballo golpea fuertemente contra la ventanilla de la toma en cuestión. Se escucha el grito de la niña. En este momento la toma se acaba, el tema musical desaparece. Y se comienza a visualizar nuevamente a Ángela despertando en su habitación.

Emma habla con sus sobrenos en el estudio de la casona.
Emma:
- “Su madre me golpeo fuertemente mientras ustedes salían al pueblo, esta situación se nos escapa de las manos”

Alex

- “Mi madre esta muy alterada por todo lo sucedido eso es todo, ya se calmara, es cuestión de tiempo.

Emma:
- “Precisamente tiempo es lo que no tenemos Alex. Mañana es la subasta benéfica, aquí, en la casona. Debo sugerir que tu madre no este presente durante el acto. Otra de estas sorpresitas, pueden volver a suceder y no quiero que nuestro apellido se manche más de impurezas”




Alex mira a Isabela muy indignado por las palabras escrupulosas de su tía. Emma continúa:

- “Incluso considero que unos días en la capital, con ustedes, sus hijos. Podría ser el placebo mas adecuado que amerita el estado de Ángela”

Isabela:
- “¿Y que sucedería con los negocios de mi padre durante la ausencia de mi madre?, ella es la encargada ahora”

Emma:

- “Pedí a Jean Franco que redactara un documento en donde tu madre me concede el poder unánime de los negocios de tu padre, además, él los heredo de nuestro padre por ser el primogénito. Tu madre no esta en las facultades de ocuparse de los negocios”

Isabela, luego de unos segundos en silencio, dice:

- “Me llevare a mi madre por una temporada. (Mira a Alex). Es nuestra obligación ahora encargarnos del bienestar de nuestra madre. Además en la capital podrá asistir cómodamente a terapia y solventar su trauma.”

Alex mirando a su tía con rabia y dice:

- “Si Isabela. Estoy de acuerdo contigo. Además este maldito pueblo fue el que volvió loca a mi madre. Esta gente mezquina y prejuiciosa. Tenemos que salvar a mi madre de toda esta putrefacción”

Isabela entra en la habitación de su madre. Ángela sentada frente a la peinadora luce decaída y demacrada. A sus espaldas Consuela ayuda a peinar su cabello. Isabela entra y saluda con un beso a su madre. Le mira los moretones en su cara, y no dice nada. Ángela se levanta gira y la abraza durante un par de minutos. Se separar, Isabela luce afligida e intranquila, y dice:

- “Mami, yo creo que es mejor que te vengas a vivir con nosotros durante un tiempo, allí yo misma te atenderé, y te cuidare. Conmigo estarás bien mami”

Ángela le sonríe tímidamente, levanta su mano y toca la mejilla de su hija.

Ángela:

- “Mi amor. Mi Isabela. Desde pequeña me di cuenta de tu espíritu caritativo. Lo heredaste de tu padre. El colmo mi vida, de una amor secreto, en medio del vacío en que vivía. Tal amor disfrazo mi estado de armonía y una supuesta felicidad. Ahora que él no esta, mi verdadera naturaleza me domina. Me siento mal Isabela y temo que no me recuperare. Esta vez no podré vencer sin Bernard no podré.”

Isabela la abraza y le dice al oído:

- “Si podrás mami, conmigo podrás.”

Ángela:

- “Ahora lo único que puedo hacer es seguir en esta lucha incesante. Tratando que pequeños aspectos no tan relevantes llenen el enorme vacío en que me encuentro.”

Ángela se separa de su hija y la invita a sentarse en el mueble blanco junto al ventanal. Afuera llueve como de costumbre. Ángela mirando la lluvia dice:

- “Mi intimidad ha sido alterada. Me han acusado de depravada y desquiciada. Se me culpa y se me señala constantemente por querer mostrar lo que verdaderamente soy, lo que seguramente sienten muchas mujeres en este pueblo, tratando de disfrazar sus almas enquistadas y adormecidas. Sobrellevando este peso existencial con lujos materiales y cortos momentos de plenitud. Así me sentía antes de conocer a tu padre, en el instituto. Su presencia en mi vida significo una solución a mi estado. Luego con su muerte, me abandono, y me empujo silenciosamente a mi antigua condición. Creí que todos estos años, había aprendido y evolucionado, pero ahora al volver a ser la que era antes, comprendo que todos estos años no sirvieron de nada, y se esfumaron con Bernard tras su muerte. Solo me doblega el terrible sufrimiento de una vida impura. Que solo tuvo su corta cura con la presencia de Bernard. Ahora el sufrimiento es mas intenso que antes. Porque al recordar los buenos momentos que viví con tu padre, tomo conciencia de este terrible mal. Ya nada puede solucionar mi estado mi querida Isabela. No quiero significar una carga para ti y tu divina juventud. Ciertamente este estado me esta destruyendo. Estos últimos meses, este dolor destruyo la idea que tenia de mi misma, nada ni nadie podrá restaurar mi antigua identidad. Seguro me propondrás que acuda a terapia o algún doctor. Lamentablemente será tiempo perdido y quizás mi lucha interna se acreciente, pero tras el desenlace de mi conflicto intrínseco, en medio de la perdida completa de mi estima, me daré por vencida.”

Isabela mira a su madre, la toma de las manos e igual que esta mira el ventanal.

Al otro día Alex lleva a su madre a un hotel en el centro del pueblo, ya que la casona estaría llena de los operarios que instalarían la tarima y desmontarían las mesas y las sillas de la subasta de esa noche. Isabela se iría al otro día con su madre del pueblo, como había previamente estipulado con su tía. Ángela en la habitación 35 en el segundo piso de “Hotel Imperial” decide tomar un corto baño. Dos maletas negras en donde lleva una porción de su ropa y sus pertenencias descansan sobre la cama. Ángela luego del baño, decide dormir el resto del día.

Alex esta con Víctor en el living, a la espera de Isabela y su madre. Decide subir y ayudar a Ángela con las maletas. Al entrar en su habitación se percata de manera exaltada de que su madre no esta. Tampoco están sus maletas. Alex llama desde la habitación a Isabela, esta contesta y se angustia por la noticia.

En la casona, los invitados ya han llegado por completo. La mayoría de las familias acudieron al evento. Naturalmente el grupo de lectura se encontraba entre los invitados. Emma luce radiante al igual que las salas de la casona. Ahora despolvada de los muebles y adornos. La subasta esta en desarrollo, en la sala principal. Emma demuestras sus cualidades de anfitriona, y atiende ejemplarmente a todos los invitados. Llega el momento de un pequeño intermedio, en donde los invitados toman vino y degustan los entremeses. Al mismo tiempo el violinista contratado toca “Invierno” de Vivaldi. Los invitados conversaban, la puerta de acceso al jardín esta abierta. Afuera una pequeña lluvia permanece constante

Ángela desde la cocina ve los invitados en la sala principal. Sube sin ser vista por lo invitados al segundo piso. Penetra en su habitación allí consuela le espera con el cofre de porcelana blanca.

Ángela:
- “Consuela, mi fiel Consuela. Gracias por robarte a Bernard.”

Consuela abraza a Ángela y le entrega el cofre.

Consuela
- “He tenido que salir corriendo del panteón familiar, creo que alguien me vio.”

Ángela:
- “Gracias Consuela”

Ángela se nota muy entusiasmada por tener de nuevo las cenizas de su marido. De repente comienza a llorar pero siempre con una sonrisa en su cara, mientras observa y toma con fuerza el cofre.

Ángela:
- “Déjame sola unos minutos Consuela”

Consuela asiente, la abraza y le dice al oído

- “Fue todo un placer trabajar todos estos años para usted señora”

Consuela se retira con sus ojos humedecidos.

Isabela, Víctor y Alex llegan a la casona por la puerta principal. Algunos invitados los saludan, entre ellos Margot. El resto de los invitados observan escrupulosamente a Victor y empiezan a murmurar entre ellos. Emma sabe que esta repentina visita no es del todo normal, se acerca hasta ellos y los dirige a la cocina.

Emma:
- “Pensé que ya se habían ido. ¿Que sucede, pasa algo mal?”

Alex:
- “Mi madre desapareció hace algunas horas, tal vez esta en la casona”

Desde la cocina Emma y sus sobrinos, observan que desde el exterior un silencio muy extraño reluce de repente. Incluso el violinista paro de tocar a mitad de la composición. Emma muy extrañada sale a la sala principal, Isabela y Alex le siguen. Caminan muy despacio y observan que todos los invitados se encuentras parados en frente de la puerta que da acceso al jardín. Se acerca hasta allí para conocer el motivo que capto la atención de los invitados, y observan la sorprendente escena.

Ángela comienza a aparecer entre la neblina, camina lentamente desnuda sobre la grama del jardín, mojada por la lluvia y cubierta por lo que parece ser tierra o polvo negro mojado. Evidentemente son las cenizas de su esposo esparcidos por todo su cuerpo, incluso en su cara. Ángela parece desorientada, camina lentamente, con sus ojos húmedos. De repente se para frente al árbol y se sienta sobre el suelo. Gira su mirada hacia los invitados. Y estos la miran muy impresionados sin ejercer algún movimiento. Isabela y Alex destrozados son los únicos que lloran en la multitud. Emma se retira de entre los invitados y se sienta en una de las sillas de la sala. La toma subjetiva enfoca el rostro de Ángela. Cubierto por las cenizas y mojado por la lluvia. De repente Ángela evidentemente mirando al grupo de invitados, comienza a sonreír y luego emite una carcajada.

La pantalla se oscurece y se atenúa al negro. Luego de unos segundos comienza a escucharse los sonidos del motor de un tren. Se comienza a visualizar el interior de un tren en movimiento. Esta vez no es una pequeña niña la que mira por la ventana, es naturalmente Ángela con su boleto en la mano. Su cabello esta suelto, viste un pantalón negro y un chal verde. La imagen es estática y se visualiza a Ángela sola en el cubicuelo mirando el panorama.

Sobre esta imagen aparece el texto: “a MSHPA”. Seguido durante todo el recorrido, de los títulos finales.


Detalles del realizador:

  • Las escenas trascurren en el mismo orden en que son presentadas en el argumento.
  • El único tema musical que se escucha es el Adagio de Albinoni, y solo esta presente en la escena del recuerdo del tren.
  • La fotografía debe estar nutrida de colores muy vivos y fuertes. Sobretodo el las escenas del jardín nocturno, donde el verdor de la grama y del árbol son notablemente brillantes.
  • La obra esta dedicada al seudónimo “MSHPA”.

8 comentarios:

Xavier Vidal dijo...

Tan excesiva y violenta como atractiva y absorbente. Teatral, crítica y negra. La historia más potente y arriesgada de José Barriga hasta la fecha. Deja huella. Felicidades.

Mariano Masci dijo...

Podría extenderme varios renglones alabando "Ninfa", pero sencillamente puedo resumirlo así: Aquí tenemos una obra ganadora. Felicitaciones José Barriga!

albertaco dijo...

"Ninfa" es intensa, provocativa y original. José Barriga escribe este negro relato con maestría y Kristin Scott Thomas brilla como Angela y apunta muy fuerte por el gran premio. Muxa suerte y felicidades!!!

Jorgee dijo...

Coincido con Mariano... tenemos hasta el momento la obra ganadora... José... te superaste a ti mismo en esta magnífica obra, el elenco que te acompaña está de lujo... de seguro Scott Thomas gana a Mejor Actriz... las hermanas Redgrave también se avientan actuaciones de 10... al igual que Benoit Magimel y Arta...

Muchas felicidades! xD

George dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
George dijo...

OSCURA MAESTRIA. ¿Quién es el verdadero depravado, sucio y fétido de la historia?
¿Ángela o la sociedad que la rodea? Ninfa eleva el nivel del festival, es asombrosamente brillante e intimidante. Sus secuencias, sus diálogos te mantienen con los pelos de punta. Ninfa es la antitesis de lo antes visto de José Barriga. Esto lo quiero ver en la gran pantalla. Felicidades por tan sublime relato.

Alvaro dijo...

La más compleja de todas las obras del Directed by 3 hasta el momento, una obra dura y chocante, pero al mismo tiempo con una fuerza sobrecogedora al igual que "Ambulante".

ROO dijo...

te aplaudo de pie es una grandiosa obra maestra
felicitaciones

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